REVIEWS

"Isabel Villanueva, una artista que arriesga"

 

The Strad Magazine (mayo 2014)

 

 

"Isabel es la reencarnación de la viola. Respira y siente a través de su instrumento, sufre con él en el casi continuado y profundo lamento que es la obra de Walton. Su viola (una Enrico Catenar de 1670), de una cuidada afinación, responde a la marcada personalidad de su arco, consiguiendo una sonoridad que brilla a través de todos los registros, y por medio de una pulida técnica que se traduce en un virtuosismo de pasmosa facilidad, palmario en el vertiginoso y aristado segundo tiempo, Vivo, con moto preciso. La viola canta y llora en las manos de Isabel Villanueva en los movimientos extremos del concierto, cuyo último (Allegro moderato), por su desgarradora melancolía es el que más cautiva al oyente, una auténtica reflexión vital que Isabel explora y conduce por un amplio abanico de estados anímicos, hasta concluir en las alargadas notas finales, de una resignada languidez en los registros más graves de la viola."

 

Revista Opera World (febrero 2017)

 

 

"Villanueva posee un sonido de gran belleza que puede alcanzar una rara intensidad"

 

Diario de Navarra (abril 2016)

 

 

“Una perla fue la versión de la sonata Arpeggione de Schubert que tuvo todas las virtudes; carácter, sensibilidad, exquisito adagio, técnica impoluta y musical final”

 

El Norte de Castilla (febrero 2016)

 

"Ha sido elegida por su competencia técnica y su expresividad a la hora de dedicarse a un instrumento tan difícil como poco valorado: la viola. Por su alta capacidad para sacar a la luz un repertorio desconocido pero muy valioso, otorgando especial importancia a las composiciones de autores actuales tanto españoles como extranjeros”

 

Jurado del Premio 'El Ojo Crítico' RNE 2015

 

 

"Qué sonido tan bello y penetrante tiene la viola de Isabel Villanueva. Ayer mismo, en un concierto del Liceo de cámara del CNDM, Villanueva hacía cantar y exclamar a su viola. En la Sonata Arpeggione de Schubert; el Andante, movimiento central, lo resolvía Isabel con un cantábile en el que había hasta un filato belcantista, si se me permite esto más como imagen que sugiera que como realidad imposible. Claro, las violas no cantan, pero el canto de la viola de Villanueva presentaba, ya en los tres movimientos de esta breve obra schubertiana, algunas características de su manera de interpretar: el canto, el arte de lo tenue, la capacidad de hilar el sonido… y el poder tan intenso de los graves que salen de ese instrumento con el que Isabel parece rozar la magia de los ínferos musicales."

 

"Con la Sonata para viola op. 120 nº 1 llegó Villanueva a la culminación del recital, con una ampliación de los efectos o efectivos (no sé bien) que había anunciado ya en el andante de la Arpeggione. Ahí estaba la convivencia de los graves procedentes de ese Hades mágico de esta intérprete joven, y aun así sabia y artista, con los adelgazamientos sonoros más delicados; esa delicadeza que no es fragilidad (aunque, qué importa que un artista muestre fragilidad, es uno de sus recursos), sino poder de un equivalente al suspense, aquí, en la música: la línea se adelgaza tanto que sentimos (no pensamos) que se puede quebrar algo. Algo. Isabel Villanueva tiene ese arte."

 

Revista Scherzo (noviembre 2016)